Hay personas que funcionan muy bien. Cumplen. Responden. Sostienen. Rinden. Son responsables, comprometidas, autoexigentes. Desde fuera parece fortaleza. Desde dentro muchas veces es miedo. Miedo a no estar a la altura. Miedo a decepcionar. Miedo a que, si bajan el ritmo, algo esencial quede al descubierto. En consulta veo con frecuencia este patrón: profesionales competentes que viven con una sensación constante de insuficiencia. Personas que no se permiten fallar porque, en